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El sector inmobiliario no reduce su pasivo: debe 323.000 millones de euros a los bancos

Las empresas de la construcción rebajan un 9% su endeudamiento

Última actualización :: 19/07/2010 @ 15:24:41 (GMT+1)

En el primer trimestre de 2010, el sector inmobiliario español seguía tan endeudado como un año antes. El Banco de España ha apreciado un estancamiento de las amortizaciones porque la devolución de los créditos ha sido exigua, el 0,3% o, lo que es lo mismo, 1.348 millones de euros en los últimos 12 meses.

El recorte es insignificante teniendo en cuenta que las compañías afectadas todavía tienen que pagar 322.874 millones a la entidades prestatarias.

En su último informe anual, la institución supervisora recordaba que el rápido ascenso de la deuda del sector ha situado la ratio de mora en una cifra muy superior respecto a otros socios comunitarios.

En otras ramas, las diferencias no son tan acusadas, incluso el sector de empresas de la construcción presenta valores inferiores al promedio de la UE. De hecho, las constructoras han cubierto el 9% (17.100 millones) de su endeudamiento (126.374 millones).

Deuda intacta
Ante la marcada concentración de los préstamos en el sector de edificación, promoción y compra de viviendas, los bancos que antes renegociaban los números rojos a base de daciones hoy ya no aceptan activos inmobiliarios como moneda de cambio. Entre otras razones, porque éstos empiezan a pesar en sus cuentas y en breve exigirán mayor aprovisionamiento.

Para esquivar la entrada en concurso de las compañías vinculadas al sector inmobiliario –que implicaría además un escenario de creciente morosidad para bancos y cajas–, las empresas están abonando intereses, no capital. Es decir, la deuda, como tal, sigue intacta. Y “donde los excesos acumulados han sido mayores –asegura el informe anual del BE– todavía no se ha observado una reducción de los volúmenes de deuda viva” que sí están manifestando el resto de ramas.

Efecto dominó
En última instancia, el supervisor señala que “el sector ha generado un deterioro del valor de la riqueza inmobiliaria”, con efectos sobre “el desempleo y la pérdida de confianza”, que estaría “contribuyendo a retraer el consumo privado en favor de la tasa de ahorro”. También recuerda que a esta mezcolanza de factores hay que atribuir el importante riesgo en el que han incurrido tanto familias como sociedades para financiar inversiones inmobiliarias entre 1995 y 2007.

El caso es que, aun endurecidas las condiciones de acceso al crédito, la concesión de préstamos continúa por encima del PIB y concentrada sobre el mismo sector que no consigue solventar su deuda: los préstamos al sector inmobiliario han crecido desde que comenzó la crisis pasando de 311.272 millones en 2008 a los 323.000 actuales.

Por M. Nalda